UNCIÓN DE ENFERMOS

UNCIÓN DE ENFERMOS2018-06-15T15:31:26+00:00

LA UNCIÓN DE ENFERMOS

“¿Está enfermo alguno entre vosotros?  Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados” (St 5,14-15).

COMUNIQUEN A LA PARROQUIA LA PRESENCIA DE ENFERMOS PARA QUE SEAN ATENDIDOS Y CONFORTADOS POR LOS SACRAMENTOS

Se puede llamar incluso a cualquier hora de la noche. 

También hay celebración comunitaria tres veces al año, en Adviento, Cuaresma y Pascua.

LA GRACIA ESPECIAL DEL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS TIENE COMO EFECTOS:

  • La unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;

  • El consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;

  • El perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia;

  • El restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;

  • La preparación para el paso a la vida eterna. (CEC 1532)

 

LA “SANTA UNCIÓN ”
en los escritos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia:
 

¡Yo tengo fe…! Por lo que, cuando mi cuerpo enfermo apercibe que las fuerzas se le acaban y que próximamente puede sobrevenirle la muerte, marchando por las fronteras de la eternidad a los portones suntuosos de la gloria para introducirme en la vida eterna; mi cuerpo jadeante, duramente dolorido, y mi espíritu lleno de gozo en el Espíritu Santo que me repleta de esperanza, recurre al Sacramento de la santa Unción, que tantas veces he recibido en mi vida, siempre quebrantada y llena de enfermedades; las cuales me ponen en situaciones tan dramáticas, entre el cielo y la tierra, entre la vida y la muerte.

Yo tengo fe… Y por eso creo en el Sacramento de la santa Unción y experimento sus dones y frutos; el cual nos quita y nos purifica nuestros pecados, preparándonos para el encuentro definitivo con Dios, y fortaleciendo y confortando no sólo nuestra alma, sino también nuestro cuerpo, suavizando la enfermedad, incluso curándola si no hubiera llegado el momento definitivo del encuentro con Dios, y preparándonos para ese encuentro.


Ver escrito completo: Yo tengo fe, Opúsculo nº 17 Colección: “Luz en la noche – El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa”