TRIDUO PASCUAL

TRIDUO PASCUAL2018-04-14T16:05:53+00:00

EL TRIDUO PASCUAL EN LA PARROQUIA

 

La iglesia se vistió para la celebración del Triduo con todas sus galas, puestas de manifiesto en el monumento cuajado de flores y la numerosa concurrencia de miembros que en ocasiones colmó las instalaciones…  

Vivimos con fervor el JUEVES SANTO, con la concelebración de la Misa Solemne de la Cena del Señor durante la cual revivimos el Lavapies de los Apóstoles.  A las 23:00, los fieles se congregaron nuevamente para celebrar la Hora Santa y el templo permaneció abierto durante la noche.

El VIERNES SANTO nos reunimos por la mañana para acompañar al Señor en su Pasión recorriendo con devoción el Via Crucis.  Por la tarde ya en la iglesia desnuda y embargados por la tristeza, participamos en la Acción Litúrgica de la Muerte del Señor al final de la cual los fieles besamos con emoción a Nuestro Señor Crucificado expresándole todo nuestro agradecimiento por el infinito amor que tuvo que guiar tan penoso sacrificio por nosotros!

En espera de su Resurrección, el SÁBADO SANTO celebramos la Solemne Vigilia Pascual en el exterior de la iglesia, encendiendo el Cirio Pascual y las velas de los fieles con las que se alumbró posteriormente el interior de la nave hasta el momento en que se encendieron todas las luces del templo expresando la gran alegría de la Resurrección.

Recogemos aquí la constancia que varios miembros de la parroquia quisieron dejar de estas emocionadas vivencias:

 

RESEÑA  JUEVES SANTO

“Celebramos el Jueves Santo, el día de la manifestación máxima del amor, de la entrega, el día en que Jesús nos dice hasta donde llega su amor por nosotros; pero también es un día triste, un día de soledad, de traición, de despedida y Jesús con todos estos sentimientos deseaba celebrar La Última Cena con sus Apóstoles para comunicarles todo lo que tenía guardado en su corazón y así, Él mismo, se quita su manto les lava los pies a sus discípulos para demostrarles que había venido para servir y no ser servido y para dar su vida por todos nosotros.  

En este día tan entrañable de La Última Cena, Jesús realiza el gran milagro: el gran tesoro de la Eucaristía, quedándose con nosotros ya para siempre, e instituye además de este sacramento, el sacramento del Orden Sacerdotal.

Vamos a abrir nuestro corazón a la presencia de Jesús y vamos a darle las gracias por haber inventado la manera más sencilla de quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos. “


 

RESEÑA  VIERNES SANTO

“Ayer, después de la Celebración Eucarística de la Cena del Señor quedó colocado el Monumento para que todos tuviésemos la oportunidad de poder acompañar a Jesús, realmente presente en el Sagrario, en las últimas horas de su vida terrena. En esta noche Santa de tanto sufrimiento en su cuerpo, pero sobre todo en su Alma.”

VIA CRUCIS 

“A las 12 de la mañana, nos reuníamos de nuevo, para acompañar a Cristo en su Vía Dolorosa, hacia el Calvario, pues sabemos que lo que nosotros hacemos ahora, lo recibió Jesús, en aquellos momentos. Las 14 estaciones vividas paso a paso, nos han hecho recorrer con Cristo nuevamente, su dolorosísima Pasión.”

LITURGIA DE LA MUERTE DEL SEÑOR

  “A las 5 de la tarde, nos encontramos nuevamente, para celebrar la Muerte de Jesús. El templo desnudo de flores, en una celebración, íntima, profunda y sentida.  Si ayer, Jueves Santo, El Señor nos dio la prueba máxima de su Amor infinito, instituyendo la Eucaristía, hoy Viernes Santo, tenemos en su Muerte, la máxima demostración de Amor y entrega, que el Hombre Dios pudo hacer por cada uno de nosotros.

Tuvo una emoción especial: el momento de la Adoración de La Cruz, en la que uno a uno, fuimos pasando, inclinándonos ante ella y besándola, manifestando así, nuestro amor a Jesús, y la necesidad profunda de Adorarle.”

 

RESEÑA VIGILIA PASCUAL 

“Yo hago nuevas todas las cosas”. – dice Jesús.

Qué Gran Misterio el de la Redención!!!!
Qué maravilla de Liturgia, la que nos hace vivir este Gran Misterio!!!

Después de habernos quedado el Viernes Santo en la terrible oscuridad y tristeza de haber matado a Cristo. En esa noche del tercer día, como un rayo luminoso, se enciende el Fuego, y con él, el Cirio Pascual, símbolo de Cristo. No hay más luz en todo el templo que ésta. Este fuego purificador va encendiendo nuestras velas y nuestras almas, hasta que por fin se rompe la noche, todo se ilumina. Cristo ha resucitado!!!

La historia de la Redención: a través de todas las lecturas en la Liturgia de la Palabra, vamos viendo la historia de Amor entre Dios y los hombres. Dios nos creó para Él, para su misma felicidad, creó todas las cosas y “vio que todas eran buenas”.

El hombre se rebela y peca, nos separamos de Dios y le perdemos para siempre. Pero El sin embargo, nos promete un Salvador. Va guiando y cuidando a su Pueblo hacia El. Constantemente nos llama con Amor Infinito y nos prepara para recibir al Salvador.

El Bautismo regenera. El agua da vida, y con ella renovamos nuestro Bautismo y quedamos limpios para resurgir a una Vida Nueva.

Y….. ya se acerca….. Cristo murió el Viernes Santo y nos había dejado solos en la tierra. Por el gran milagro de la Eucaristía, vuelve a nosotros para no marcharse jamás. Ya sólo queda nuestro encuentro con El en la comunión. Cristo nos hace resucitar con El a una vida nueva. Cómo no felicitar y agradecer a María, que es Corredentora con Cristo y dejar nuestras desconfianzas y nuestros miedos en el sepulcro de muerte y junto a Ella, unirnos a la Vida que es Cristo, el que con tanto Amor y sufrimiento nos ganó la Redención.

Felicidades Jesús!!! Gracias Señor!!! Realmente: Tú haces nuevas todas las cosas!!”

 

 

¿QUÉ ES EL TRIDUO PASCUAL?

 

 

El triduo se presenta no como un tiempo de preparación, sino como una sola cosa con la pascua. Es un triduo de la pasión y resurrección, que abarca la totalidad del misterio pascual.

Cristo redimió al género humano y dio perfecta gloria a Dios principalmente a través de su misterio pascual: muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida. El triduo pascual de la pasión y resurrección de Cristo es, por tanto, la culminación de todo el año litúrgico.

Luego establece la duración exacta del triduo:

El triduo comienza el Jueves Santo con la misa vespertina de la cena del Señor, alcanza su cima el Viernes con la celebración de la Pasión de Cristo y cierra con las vísperas del domingo de pascua (Vigilia Pascual en Sábado).

Esos tres días, que comienzan con la misa vespertina del jueves santo y concluyen con la oración de vísperas del domingo de pascua, forman una unidad, y como tal deben ser considerados. Por consiguiente, la pascua cristiana consiste esencialmente en una celebración de tres días, que comprende las partes sombrías y las facetas brillantes del misterio salvífico de Cristo. Las diferentes fases del misterio pascual se extienden a lo largo de los tres días como en un tríptico: cada uno de los tres cuadros ilustra una parte de la escena; juntos forman un todo. Cada cuadro es en sí completo, pero debe ser visto en relación con los otros dos.

Interesa saber que tanto el viernes como el sábado santo, oficialmente, no forman parte de la cuaresma. Según el nuevo calendario, la cuaresma comienza el miércoles de ceniza y concluye el jueves santo, excluyendo la misa de la cena del Señor 1. El viernes y el sábado de la semana santa no son los últimos dos días de cuaresma, sino los primeros dos días del “sagrado triduo”.

La resurrección es nuestra pascua; es un paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, del ayuno a la fiesta. El Señor dijo: “Tú, en cambio, cuando ayunes, úngete la cabeza y lávate la cara” (Mt 6,17). El ayuno es el comienzo de la fiesta.

El sufrimiento no es bueno en sí mismo; por tanto, no debemos buscarlo como tal. La postura cristiana referente a él es positiva y realista. En la vida de Cristo, y sobre todo en su cruz, vemos su valor redentor. El crucifijo no debe reducirse a un doloroso recuerdo de lo mucho que Jesús sufrió por nosotros. Es un objeto en el que podemos gloriarnos porque está transfigurado por la gloria de la resurrección.

Nuestras vidas están entretejidas de gozo y de dolor. Huir del dolor y las penas a toda costa y buscar gozo y placer por sí mismos son actitudes equivocadas. El camino cristiano es el camino iluminado por las enseñanzas y ejemplos de Jesús. Es el camino de la cruz, que es también el de la resurrección; es olvido de sí, es perderse por Cristo, es vida que brota de la muerte. El misterio pascual que celebramos en los días del sagrado triduo es la pauta y el programa que debemos seguir en nuestras vidas.

EL CIRIO PASCUAL

 

Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra “cirio” viene del latín “cereus”, de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de Cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: “Luz de Cristo. Demos gracias a Dios”, mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz:”acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios… Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche”.

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.