NAVIDAD

NAVIDAD2018-05-27T22:04:30+00:00

TIEMPO DE NAVIDAD

Un tiempo “fuerte” que se extiende desde la víspera de Navidad hasta el domingo después de Epifanía, en que se celebra la fiesta del Bautismo del Señor.

Además de la Navidad, dentro de este tiempo, tomará especial relieve la festividad de Santa Maria Madre de Dios y la fiesta de la Sagrada Familia.

Recordemos que lo que la Iglesia nos pone delante, no es un recuerdo, sino que, a través de la liturgia, nos hace vivir aquellos mismos acontecimientos con todo su contenido.

Precisamente en una felicitación de Navidad que la Madre Trinidad hizo llegar a La Obra de la Iglesia; nos lo dice con estas palabras: “¿Dónde estábamos nosotros entonces?: ¡donde estemos ahora…! y ¿qué hacíamos?: lo que hagamos ahora. Y ¿qué haremos mañana en el portal de Belén?: amar, amar, amar, amar… y adorar, para hacerle sonreír y darle compañía…”

Quitando el espacio y el tiempo nos encontramos con los misterios: Jesús nos ve presentes en su tiempo y nosotros le podemos acompañar en el nuestro.

Con esta perspectiva es maravilloso lo que nos ofrece la liturgia de estos días. Ya el pórtico -la misa de la Vigilia- es imponente: “mañana quedará borrada la maldad de la tierra”, “mañana contemplaréis su gloria”.

El día de Navidad, desde la misa de media noche, nos pondrá ante el misterio de Jesús verdadero hombre y por esto contemplaremos un Niño que sonríe y llora; pero no podemos olvidar su divinidad y, por esto, los textos de la tercera misa son elocuentes: el prólogo del evangelio de San Juan nos recuerda que “la Palabra se hace carne, pero la Palabra es Dios y por ella todo fue creado”.

No vamos a entrar en detalles, pero la Iglesia pedagógicamente nos pone ante el Niño, ante la maternidad divina de Maria y ante la Familia de Nazaret. Tendremos que ir asimilando despacio muchos aspectos muy ricos y complementarios a la vez.

Termina este tiempo de Navidad con la Epifanía: la venida de Cristo es para todos, también para los pueblos gentiles: “caminarán los pueblos a tu luz…” Y como los magos, “se llenarán de inmensa alegría”.

 La fiesta del Bautismo del Señor pondrá fin a su vida oculta y sencilla y dará paso a la “vida publica”. La epifanía trinitaria en la escena del Bautismo, se presenta así como introducción a la solemne y eficaz participación de las tres Divinas Personas en la acción salvadora de Cristo, que se prolongará y perpetuará en la acción salvadora de la Santa Madre Iglesia.

Terminamos con este pensamiento de la Madre Trinidad que resume así la acción de Dios entre nosotros a través de los tiempos: 731. “La Iglesia es la realización de la voluntad eterna del Padre que, con Palabra infinita y amor de Espíritu Santo, recopila en sí a todos los hombres por Jesucristo, a través de María”. (12-1-1967)